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Gestión de flota en Chile: asignación, disponibilidad y control en una red de 4.000 kilómetros

La pregunta operativa de una flota chilena no es cuántos vehículos hay. Es cuál se asigna a qué ruta y qué ocurre cuando uno no está disponible en una red donde el siguiente punto puede estar a seiscientos kilómetros.

En una operación urbana, un vehículo fuera de servicio se sustituye en una hora. En una operación que cubre desde Arica hasta Punta Arenas, la sustitución puede significar un día de retraso en toda una ruta. Eso cambia por completo qué hay que controlar.

Asignación de vehículo a ruta: las cuatro restricciones

La asignación parece una decisión simple y en realidad está condicionada por cuatro variables que interactúan entre sí:

RestricciónQué determina
CapacidadPeso y volumen de la carga frente a la configuración del vehículo
AccesoDimensiones del vehículo frente a las condiciones del punto de entrega
CirculaciónRestricciones urbanas por tipo de vehículo, zona y horario
DisponibilidadEstado mecánico, documentación vigente y compromisos previos

Cuando la asignación se hace manualmente, el planificador sostiene las cuatro en la cabeza. Funciona, y funciona bien mientras esa persona esté. El problema aparece cuando no está, o cuando la operación crece más rápido de lo que se puede transmitir ese conocimiento.

Un sistema de gestión de transporte convierte esas restricciones en parámetros del motor de asignación. La diferencia se nota el día que el planificador está de vacaciones y la operación sigue tomando las mismas decisiones. Si estás comparando opciones, revisa cómo elegir un software TMS.

Disponibilidad real frente a flota nominal

Es el indicador que casi ninguna operación mide y que explica buena parte de los incumplimientos.

La flota nominal es cuántos vehículos tiene la empresa. La disponibilidad real es cuántos pueden salir hoy: descontando los que están en mantenimiento, los que tienen documentación vencida, los que están en ruta y los que no tienen conductor asignado.

Casi todas las operaciones planifican contra la flota nominal y descubren la diferencia el día del despacho. La consecuencia es la misma siempre: rutas que se reasignan a última hora, vehículos que salen con ocupación inferior a la planificada y entregas que se corren al día siguiente.

Medir la disponibilidad real durante un mes suele revelar una brecha importante frente a lo que la operación asume. Ese ejercicio no requiere ninguna tecnología: requiere registrar, cada mañana, cuántos vehículos podían salir y cuántos se planificaron.

Mantenimiento en una operación de larga distancia

En distribución urbana el mantenimiento se programa con holgura porque el vehículo vuelve a base todos los días. En una ruta de larga distancia, el vehículo puede estar cuatro días fuera y la ventana de mantenimiento hay que construirla.

Eso convierte al mantenimiento en una variable de la planificación, no en una actividad paralela. Un vehículo que alcanza su kilometraje de servicio en mitad de una ruta larga genera dos problemas simultáneos: el riesgo mecánico y la indisponibilidad no prevista al regreso.

La práctica que funciona es proyectar el kilometraje contra las rutas asignadas y programar el servicio en el punto donde la interrupción cuesta menos. Requiere conocer los kilómetros planificados, no solo los recorridos, y ahí es donde la mayoría de las operaciones no tiene el dato.

Flota propia y transportista tercero en la misma planificación

Casi ninguna operación chilena de tamaño medio es enteramente propia o enteramente tercerizada. La mezcla es la norma, y produce un problema de visibilidad asimétrica: de la flota propia se sabe todo y del transportista contratado, casi nada.

La consecuencia es que la planificación se hace con dos niveles de información y se asume que el tramo tercerizado se comportará como lo prometido. Cuando no lo hace, la desviación se descubre en el punto de entrega.

Nivelar esa asimetría no exige que el transportista adopte el sistema de la empresa. Exige que registre los hitos mínimos: salida, llegada y entrega con evidencia. El módulo de control de las entregas con firma digital y evidencia fotográfica resuelve esa captura sin imponer infraestructura al tercero.

Con esos hitos, el monitoreo logístico deja de depender de llamadas telefónicas y pasa a ser información que llega sola.

Restricciones y cierres: parámetros, no excepciones

Hay dos condiciones chilenas que suelen tratarse como imprevistos y que en realidad son predecibles.

La primera son las restricciones de circulación de carga en zonas urbanas, que varían por tipo de vehículo, zona y horario. Son conocidas y estables: deberían estar cargadas como parámetros del motor de ruteo, no resolverse en el momento.

La segunda son los cierres estacionales de pasos cordilleranos, que afectan a las operaciones con componente de comercio terrestre con Argentina. Ocurren todos los años, en las mismas temporadas, y sin embargo la mayoría de las operaciones los absorbe como una sorpresa. Un sistema que permite parametrizar restricciones temporales convierte esa sorpresa en una condición de planificación.

Qué queda registrado de cada viaje

Esta es la parte que decide si toda la operación anterior sirve para algo el mes siguiente.

Un viaje debería dejar, como mínimo: kilómetros planificados y recorridos, tiempos de salida y llegada por punto, ocupación real del vehículo, incidencias y evidencia de entrega. Con eso se puede calcular costo real por ruta, comparar transportistas y detectar qué rutas están mal dimensionadas.

Sin eso, la operación repite cada mes las mismas decisiones sin saber si funcionaron. Y esa es, en la práctica, la diferencia entre gestionar una flota y administrarla.

Cerca Technology en Chile

Cerca Technology es Partner Oficial de Infor con más de 30 años de experiencia y más de 220 proyectos en más de 15 países, y opera en Chile con equipo local. En transporte y distribución implementa UNIGIS TMS.

Las referencias documentadas de Cerca Technology en Chile corresponden principalmente a proyectos de almacén, como Forus con 99.9% de exactitud de inventario, Epysa Implementos con OTIF del 99% y Fill Rate del 98%, y Deportes Sparta. Son centros de distribución que ya tienen ordenada la salida de mercancía, que es la condición previa para que un proyecto de transporte rinda.

En transporte, una referencia regional es el caso colombiano de Olímpica, que implementó UNIGIS TMS con una reducción del 8% en costos de transporte, un incremento de hasta 21.3% en ocupación vehicular, 99% de visibilidad GPS y retorno de la inversión en 12 meses, sobre 423 puntos de venta en 128 municipios desde 5 centros de distribución.

¿Quieres medir la disponibilidad real de tu flota? Hablar con un especialista

Preguntas frecuentes

¿A partir de cuántos vehículos conviene un sistema de gestión de flota?

El número de vehículos importa menos que el número de rutas distintas y su dispersión geográfica. Una flota de quince vehículos con rutas fijas se administra bien con hoja de cálculo. Una de ocho con rutas variables de larga distancia, no.

¿Cómo se mide la disponibilidad real de la flota?

Registrando cada mañana cuántos vehículos estaban en condiciones de salir y cuántos se planificaron. Es un dato manual durante el primer mes y revela la brecha sin necesidad de ninguna herramienta. Después conviene automatizarlo.

¿Se puede controlar un transportista tercero sin que adopte nuestro sistema?

Sí, si se limita a los hitos mínimos: salida, llegada y evidencia de entrega. Exigirle al tercero que opere el sistema completo suele fracasar; exigirle tres registros por viaje, no.

¿Qué relación tiene la gestión de flota con el almacén?

Directa. Un despacho que sale tarde obliga a rutas peores y a entregas en horarios más difíciles. La disponibilidad de flota y el tiempo de preparación de pedidos son dos mitades del mismo tiempo de ciclo, y optimizar una sola no mejora el resultado.